A recordar

11 de noviembre de 2018

II. Energías extremas prueban al capitalismo como exterminador de la vida planetaria.

Investigación: Vaca Muerta, el saqueo
22 de septiembre de 2018
 
En agosto se cumplieron cinco años del acuerdo entre YPF y Chevron que dió inicio a la era del fracking en Argentina. Este septiembre comenzará la exportación de gas a Chile, para el crudo existen planes similares. Actores, incidencias e incertidumbres en la geopolítica no convencional.
 
Observatorio Petrolero Sur
 
Neuquén es la segunda provincia con mayor recepción de inversiones extranjeras directas del país. Si los horizontes esperados de exportación se realizan, se llevarán los hidrocarburos alojados en Vaca Muerta pese a las graves consecuencias socioambientales de los territorios donde se extraen. Mientras el exitismo del rentismo petrolero gubernamental se embriaga con anuncios de inversiones y nuevos acuerdos, hay distintos conflictos que emergen como resistencia a un saqueo en ciernes.
Tras cinco años de producción de hidrocarburos no convencionales (HNC) en la Cuenca Neuquina, sabemos que Vaca Muerta es un megaproyecto extractivo que puede requerir un ejercicio analítico complejo para abarcar su totalidad. En las siguientes líneas, resumo algunos puntos centrales: qué es Vaca Muerta, qué papel cumplen los estados involucrados y quiénes son los principales actores.
 
Muchas Vacas Muertas
Vaca Muerta es una formación geológica ubicada en la Cuenca Neuquina, según la Administración de Información Energética (EIA, por sus siglas en inglés) es el segundo reservorio mundial de gas y el cuarto de petróleo. Tiene una extensión de 30.000 km², equivalente a todo el territorio de Belga, y un espesor que la hace atractiva a los ojos frackers. Pero esta no es la única Vaca Muerta.
 
El proyecto de extracción de no convencionales es posible gracias al uso del paquete tecnológico del fracking, que se aplica a un conjunto de formaciones geológicas que contienen petróleo y gas tanto en shale (roca madre) como en tight (arenas compactas). En nuestra región, estas formaciones no sólo se encuentran en la Cuenca Neuquina, también han quedado atrapadas -tras movimientos de la dorsal Huincul- en zonas de intercuencas, como las recientemente exploradas en la provincia de Río Negro (áreas Chelforo y Villa Regina). En términos de extracción, Vaca Muerta se expande.
Además, este megaproyecto implica directamente a las provincias de Mendoza, La Pampa, Río Negro y Neuquén, poseedoras de los recursos de subsuelo a partir de la Ley 26.197 del año 2006. Pero también implica a las provincias de Chubut y Entre Ríos como proveedoras de las arenas silíceas, insumo fundamental para la actividad. A esto se suma la infraestructura para el transporte como ductos, rutas, vías férreas, además de refinerías, polos petroquímicos y actualmente estudian realizar licuefacción para exportar gas vía el puerto de Bahía Blanca. Pero los límites de Vaca Muerta trascienden las fronteras nacionales, la mayoría de las empresas que operan en la cuenca tienen sus sedes en guaridas off-shore como Delaware, Islas Bermudas, Islas Caimán, Países Bajos, Uruguay, entre otros (EJES, 2017).
Finalmente, Vaca Muerta se presenta como una región que también requiere de una planificación estatal que logre contener el impacto del aumento exponencial de la demanda de todos los servicios en las ciudades involucradas. Los Estudios estratégicos para el desarrollo territorial de Vaca Muerta realizados por el estado nacional junto a las provincias de Neuquén, Río Negro y La Pampa dan cuenta de eso.
 
Gobernar Vaca Muerta
 
La otra dimensión tiene que ver con el rol del estado nacional y los estados provinciales en el desarrollo del megaproyecto. Vaca Muerta llegó mediante una reedición del discurso desarrollista, con la impronta épica nacionalista que el kirchnerismo supo construir. El desarrollo no convencional se presentó asociado a la expropiación parcial de YPF que pasó a ser conducida por el Estado, aunque mantuvo su carácter privado.
 
Políticas con objetivo de autosuficiencia energética intentaron revertir el déficit en la balanza energética, para ello se buscó frenar el declive de extracción sobre todo en gas -principal fuente para producir energía eléctrica-. Si bien el kirchnerismo dio señales de ampliación de derechos en política energética no avanzó mucho en términos de soberanía e incluso reforzó la dependencia fósil apostando todo a Vaca Muerta bajo una estructura a merced del poder privado internacional.
La soberanía de la mano de Chevron implicó acuerdos secretos que degradaron la democracia; tribunales internacionales como garantes -en medio de la pelea con los fondos buitres-; un entramado off-shore con el que operan la mayoría de las empresas y nuevos subsidios como garantías de una tasa de ganancias atractivas. Esta situación incluso se sostuvo en plena caída del precio del petróleo con la creación de un precio sostén, también llamado “barril criollo”.
Sobre esto se asentó el macrismo y dió un golpe de timón hacia el neoliberalismo. Quitó los subsidios y estableció impagables tarifazos. Logró imponer un nuevo modelo laboral para el sector petrolero. Impulsó la desregulación del mercado con miras a volver a los valores internacionales mediante la quita del precio sostén. Además, este año el ex ministro de Energía, Juan José Aranguren, resolvió dolarizar el valor de la energía. Focalizaron los subsidios a la extracción en algunos proyectos gasíferos no convencionales. Todas estas medidas dispararon los aumentos sistemáticos de las tarifas de energía y precio de los combustibles.
Vaca Muerta demanda un gran financiamiento estatal que se incorpora en toda la cadena de valor energética -producción, transporte y distribución- en subsidios, incentivos, exenciones, también en infraestructuras específicas para la actividad directa -como rutas, trenes, aduanas- e indirectas -como hospitales, escuelas, viviendas, cloacas-.
Al mismo tiempo, el proyecto extractivo demanda que las reglas del juego se adapten a otras necesidades específicas como las de insumos, mano de obra, proveedores y otros servicios, en todas esas también están presentes los estados.
En territorios de explotación se extraen millones y millones de litros de agua (11 millones usan los pozos verticales de Loma Campana por ejemplo y los pozos horizontales consumen más). Actualmente se abastecen con acueductos temporales y camiones, pero planean otros acueductos permanentes, aún cuando se trata de las mismas zonas en las que los productores rurales padecen estrés hídrico.
Las arenas silíceas conforman otro foco de conflicto. Cada pozo utiliza más de 1500 toneladas de arena que se compran como arena de construcción, por tanto, son pagadas a su lugar de origen a precios bajos. Para transportar las arenas utilizan las líneas férreas, incluso se usan de depósitos las viejas estaciones de la línea Roca que controla Ferrosur; además las transportan en camiones extremadamente pesados que dañan las rutas regionales y aumentan los riesgos de accidentes. El estado nacional y las empresas planifican traer las arenas por una nueva traza férrea entre el puerto de Ingeniero White (Bahía Blanca, Buenos Aires) y Añelo (Neuquén) -a pesar del rechazo de los intendentes de las localidades que atravesará- obra que se realizaría en el marco de los nuevos mecanismos de Participación Público Privada (PPP) mundialmente cuestionadas.
El megaproyecto requiere una gran cantidad de mano de obra, pero las nuevas reglas del juego someten esta demanda a tercerizaciones y altos niveles de precarización laboral. Mano de obra mal pagada y con regímenes laborales intensivos que vienen aumentando notablemente los ritmos y las condiciones de trabajo, factores que incrementan los riesgos de accidentes. En lo que va de 2018, fallecieron cuatro trabajadores en accidentes laborales.
Por otro lado, la demanda laboral de Vaca Muerta es especialmente volátil. Implica la construcción de obras inmensas pero de trabajo a término y al mismo tiempo las contrataciones dependen de las variaciones del precio internacional del crudo. Asimismo, la incidencia de estos puestos laborales sobre las economías locales es determinante. Se calcula que por cada puesto de trabajo en este sector se inducen tres puestos indirectos, también sometidos a la volatilidad no convencional.
Por último, la necesidad de servicios específicos generó la creación de mundo de empresas, muchas bajo la impronta de la burguesía patria contratista local que negocia con las operadoras beneficiando a las empresas de familiares, a amigos, a aportantes partidarios y hasta a funcionarios y sindicalistas. La corrupción de un esquema descentralizado, fragmentado y privado, también hace que las fuentes laborales queden cautivas de la correlación de fuerza coyuntural que tengan sus dueños. Así, por ejemplo, la pérdida de un contrato puede significar muchos despidos o directamente el cierre de la empresa.
La invasión del fracking
Durante estos cinco años el mapa no convencional crece. Si bien la actividad se concentra en la provincia de Neuquén, y, en menor medida, en Río Negro, ya arrancaron los trabajos pilotos en Mendoza.
Las concesiones más grandes fueron y son aquellas en las que los estados tienen injerencia. YPF condujo la mayor parte del proceso durante la gestión kirchnerista, y tuvo a cargo la “curva de aprendizaje”. Además, creó YPF Tecnología (YTEC) una empresa científico técnica que asoció a YPF con el CONICET y que colaboró con la sustitución de importaciones de materias primas y maquinarias. La ciencia puesta al servicio de la maximización de las ganancias de las corporaciones petroleras. Además, YPF tuvo que idear reglas en el tenso mundo de proveedores habituados a la sobrefacturación. Incidió en la planificación del desarrollo de la infraestructura y se encargó de ampliar la frontera no convencional con nuevas exploraciones.
Mientras tanto, la empresa neuquina Gas y Petróleo -estatal a pesar de ser también una sociedad anónima- dedicó sus esfuerzos a la obtención de rentas extraordinarias más que a la producción. Tras su creación en 2008 se hizo de las áreas -en su momento marginales- que antes estaban en manos de la estatal Hidenesa. El sistema de carry fue el mecanismo por el cual la provincia de Neuquén quedó como socia financiera en varias Uniones Transitorias de Empresas (UTE), por poseer el área cedía a sus socias la mayor parte del paquete accionario y estas empresas se hicieron cargo de la operación. GyP mantuvo un 10 o 15% de las acciones, cuestión que generó muchas tensiones con el ejecutivo nacional, que acusaba al mecanismo de desalentar la llegada de inversiones.
YPF tiene 15 proyectos activos que representan unos 9.000 km2. Entre sus socios se encuentran la francesa Total Austral, la noruega Equinor -ex Statoil-, las norteamericanas Chevron, Dow Chemical y la gigante de servicios Schlumberger -que opera el área Bandurria-, también sostiene asociaciones con la angloholandesa Shell, la asiática Petronas, la alemana Wintershall y con PAEG compuesta por la inglesa BP, la china CNNOC y la familia Bulgheroni. Ya se anunció el ingreso de Gazprom (EJES, 2018).
GyP actualmente tiene 98 áreas que con frecuencia salen a subastar en Estados Unidos. Si bien las activas son 36 áreas, GyP mantiene acciones en cinco proyectos actualmente en etapa piloto, sólo en área Aguada del Chañar opera con un incipiente y lento desarrollo. Sus principales socios adquiridos por el mecanismo de carry son: Wintershall, la norteamericana Exxon, Shell, Total Austral, Petrogas. A su vez, tiene asociaciones en áreas concesionadas pero en vías de desarrollo con Pampa Energía -del empresario argentino Marcelo Mindlin-, Vista Oil -empresa de ex CEO de YPF Miguel Gallucio-, Tecpetrol -del italo argentino Paolo Rocca-, Shell y PAEG. El activo actual es de 1.575 km2.
Hay que destacar el reciente desarrollo del área Fortín de Piedra, cuya concesión pertenece a Tecpetrol, parte del grupo Techint. El economista Facundo López Crespo -miembro de EJES- sostiene que en la actualidad se extrae el 10% del gas nacional de dicha área y que, en su etapa de desarrollo masivo ya logró producir más por mes que la histórica Loma La Lata. Esto se debe en principio al impulso que de los subsidios otorgados por el gobierno nacional, que representaron en el último semestre alrededor de 250 millones de dólares, un 30% de la facturación. Toda la apuesta al fracking hace que en actualidad la extracción convencional haya retrocedido un 7%, mientras que la inyección no convencional aumentó un 39% en el periodo julio 2017-2018. La resolución ministerial 46 del 2017 generó un incentivo a la explotación de gas no convencional. Hoy hay seis áreas incluídas en ese programa y una docena permanecen en carpeta, aunque trascendió que se habría cerrado el ingreso. La tendencia muestra que las empresas van a donde los subsidios se aplican.
En el resto de las áreas se encuentran: Total Austral, Shell, Wintershall, Exxon, Wintershall, Chevron, Pampa Energía, Pluspetrol, Vista Oil, PAEG. Un reciente informe de Hernán Scandizzo, investigador del Observatorio Petrolero Sur, ofrece una radiografía de las principales empresas europeas en Vaca Muerta, allí queda claro que esto recién está empezando.
Todo el mecanismo para el saqueo está en pleno desarrollo, pero para que pueda concretarse deberán apagar más de un foco de conflicto. A la decisión de militarizar la zona con la presencia de tropas de Gendarmería Nacional, se suma el interés de control internacional que representan tanto la ya instalada base militar china, como la norteamericana que intentan instalar.
Fuentes consultadas
Agencia Argentina de inversiones y comercio internacional (2018) Mapa de la inversión 2015-2018
Álvaro, B. y Riffo, L. (2018), Extracción de hidrocarburos no convencionales y sociedad: abordajes socio-territoriales del extractivismo. Trabajo expuesto en el marco de la Comisión Interdisciplinaria para el discución sobre Hidrofractura del Consejo Superior de la Universidad Nacional del Comahue.
Aringoli, F. (2018), “Quiénes son los dueños de Vaca Muerta”, en Río Negro, 30 de junio de 2018.
Eco Journal (08/03/2018) “YPF lanzará en 2018 cinco nuevos proyectos en Vaca Muerta”.
Enlace por la Justicia Energética y Socioambiental (2017), Informe Externalidades del megaproyecto Vaca muerta.
Enlace por la Justicia Energética y Socioambiental (2017), Informe Económico. Ganadores y Perdedores en la Argentina de los hidrocarburos no convencionales.
Enlace por la Justicia Energética y Socioambiental (2018), “Las transferencias económicas a favor de Techint en Vaca Muerta”, en Boletín EJES Nº 20, julio de 2018.
Scandizzo, H. y Álvarez Mullally, M. (2018), “Compañías europeas a la conquista de Vaca Muerta”.
Silvia Peco (2018) “La devaluación pone en jaque la política tarifaria de Aranguren” en Ámbito Financiero, 18 de Mayo de 2018.
Información Oficial
Neuquén Informa (13/04/2009) Transfirieron áreas marginales a Gas y Petróleo del Neuquén S.A.
 
 
Tomemos en cuenta que el ajuste del G20-FMI a los trabajadores y pueblos de Argentina es seguir con la política de estado a partir del año 1984 de transferencia  de las riquezas e ingresos desde los últimos a los oligopolios locales e imperialistas en sociedad con las castas política y judicial. Ejemplifiquemos para empezar a distanciarnos de fetichizar el Estado:
 

Subsidios a los combustibles fósiles en el presupuesto 2019
[UAC]
 
El jueves 25 de octubre la Cámara de Diputados dio media sanción al proyecto de presupuesto 2019. FARN presenta un análisis preliminar de los subsidios a los combustibles fósiles.
 
El proyecto de presupuesto 2019 que obtuvo media sanción en la Cámara Baja el día de ayer prevé cambios y actualizaciones que favorecen al sector privado de la industria hidrocarburífera. Específicamente para el año que viene, el 86% del presupuesto de la Secretaría de Energía corresponderá a subsidios a empresas del sector privado. 


El mensaje de remisión estima una reducción del 1,6% en los subsidios a la energía pasando de $205.220 millones en 2018 a $201.929 millones en 2019. Sin embargo, al comparar con los $107.921 millones estipulados en el mensaje de 2018, puede evidenciarse la duplicación del gasto ejecutado versus presupuestado. Es decir que, dada la devaluación de la moneda nacional, el presupuesto 2018 quedó escaso, obligando a la sobre ejecución de recursos por parte de la Secretaría de Energía para cubrir los compromisos asumidos con las empresas gasíferas asumidos en dólares.
 
El estudio preliminar refleja que mientras los subsidios a las empresas aumentarán, los destinados a los consumidores se contraerán en aproximadamente $ 6.500 millones, estimando que las tarifas lleguen a cubrir entre un 70 y un 75% del costo de los servicios de electricidad y gas.
 
Los esfuerzos para cumplir con los compromisos asumidos con el FMI y con las empresas privadas, ambos medidos en dólares, implican un esfuerzo fiscal por parte del Tesoro Nacional para su cumplimiento en un contexto de devaluación del Peso Argentino. Además, desde 2018 tiene vigencia el impuesto al carbono, cuyo valor ha sido fijado en 10 US$/ton. Sin embargo, este monto se pesificó al valor del dólar en diciembre de 2017.  Por tanto, “el valor del carbono emitido está pesificado, mientras que el gas emitido está dolarizado”, afirmó María Marta Di Paola, directora de Investigación de FARN. 
 
La asignación de recursos de un país refleja donde están los intereses del Estado. Considerando que sólo los subsidios a los combustibles fósiles presupuestados para 2019 duplica lo erogado en 2018 para las universidades nacionales y es un monto cercano al asignado al Ministerio de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología para 2019, deja bien en claro cuáles son las prioridades para el próximo año. 
------------------
NUEVO 2018 -->(Cuadernillo Sistematización Encuentros de la UAC -PDF-) --> https://goo.gl/7GXjq

 

Leer más...

I. Energías extremas prueban al capitalismo como exterminador de la vida planetaria.

Qué entendemos por 

energía extrema

28 de septiembre de 2016
 
Por  Tatiana Roa Avendaño (Censat Agua Viva – Amigos de la Tierra Colombia) y Hernán Scandizzo (OPSur)
Aún están frescas las imágenes del incendio de la plataforma Deepwater Horizon, cuando perforaba el pozo Macondo en el Golfo de México, en abril de 2010. La explosión e incendio dejó once trabajadores muertos y, después de más de tres meses de intensas labores, la petrolera BP logró controlar la situación. Para entonces habían sido vertidos al mar Caribe más de 700 millones de litros de crudo y otros varios millones más de litros de agua de formación. La magnitud del desastre expresa los riesgos que conllevará la ampliación de la frontera extractiva y tecnológica, y es lo que analistas como Michael t. Klare han denominado energía extrema.
Este concepto de energía extrema se refiere no sólo a las características de los hidrocarburos, sino también a un contexto en el que la explotación de gas, crudo y carbón entraña cada vez mayores riesgos geológicos, ambientales, laborales y sociales; además de una alta accidentalidad comparada con las explotaciones tradicionales. La era de los hidrocarburos fáciles de extraer está llegando a su fin, si no lo ha hecho ya. Los objetivos de empresas y gobiernos para sostener la matriz fósil son las formaciones sedimentarias compactas, los crudos pesados y extra-pesados, las arenas bituminosas e incluso desarrollos biotecnológicos para aplicar en procesos de recuperación mejorada de hidrocarburos en pozos agotados.
En el mismo combo aparecen los yacimientos en el mar, cada vez más alejados de la costa, en aguas más y más profundas, que son extraídos, en algunos casos, luego de atravesar gruesas capas de sal. También estos yacimientos están conociendo las delicias de la fracturación hidráulica, para revertir la caída de la producción. Y el carbón alojado en las profundidades de la tierra, inaccesible para la minería convencional, despierta el interés de gobiernos y empresas, del mismo modo que el gas allí contenido. Miles y miles de toneladas de carbono que serían lanzadas a la atmósfera si esos hidrocarburos son extraídos e inyectados al mercado energético y la industria petroquímica para extender la decadencia de la civilización fósil.
 
Otra característica de este modelo de extracción extrema es que en muchos casos se trata de gas, crudo y carbón a los que se accede ampliando la frontera extractiva sobre tierras campesinas y de pequeños productores, aguas de pescadores artesanales y territorios indígenas y afrodescendientes. Una expansión acompañada de conculcación de derechos, que da lugar a desplazamientos de población, desaparición de saberes y culturas, así como también la muerte de economías locales y regionales. Es decir, constituye una amenaza contra la soberanía alimentaria y territorial de los pueblos. Una violencia simbólica y material que es intrínseca a la energía extrema, y que significa además una profundización de la violencia sobre los cuerpos y la Naturaleza no humana. No sólo por la irrupción en ecosistemas frágiles y por profundizar la degradación de los ya impactados, sino también por el empecinamiento de seguir apostando a la matriz energética responsable de la crisis climática y el calentamiento global.
Esta ampliación de frontera hacia escenarios extremos implica además condiciones laborales de mayor riesgo. Quienes trabajan en esos proyectos no sólo están expuestos a condiciones meteorológicas rigurosas -como sucede en las operaciones en el Ártico o en alta mar- sino también a la toxicidad de los insumos químicos utilizados, por ejemplo, durante fracturación hidráulica, o a los desarrollos biotecnológicos diseñados para incrementar los niveles de extracción y los procesos de transformación de hidrocarburos pero también a riesgos más altos de accidentes laborales por ejemplo por explosiones.

Por otra parte, el gas y el crudo alojados en yacimientos profundos y/o compactos, o ubicados en lugares remotos, demandan más infraestructura y despliegue logístico, tanto para llevarlos hasta la boca del pozo como para inyectarlos al mercado. Esto se traduce en la perforación de cientos y miles de pozos, el tendido de ductos, la instalación de compresores, tanques, etc.; en síntesis, una mayor ocupación territorial e industrialización de áreas rurales y del paisaje en general, y la expulsión de las poblaciones que no son funcionales al nuevo uso del espacio.

A ello se suma que cada barril obtenido de estas explotaciones requirió un mayor consumo de energía, es decir, su rendimiento es menor. Además, demandó mayores recursos financieros que las explotaciones convencionales, que en muchos llegan a la compañía en forma de subsidios estatales, ventajas impositivas y precios sostén, que son transferidos desde los bolsillos de la población.
Baja del precio del crudo y continuidad de los proyectos extremos
La caída sostenida del precio de crudo muy por debajo de los 100 dólares no se ha traducido en un automático golpe de timón de los gobiernos de la región en sus políticas petroleras, ni ha significado la inmediata inviabilidad de los proyectos de energía extrema en América Latina. Sin duda hay una desaceleración, pero en la medida en que no exista la decisión política y el nivel de movilización para avanzar en la desfosilización de la matriz energética y del modelo productivo (los hidrocarburos como insumo no energético), estos proyectos representan la nueva frontera ante el agotamiento global de los grandes yacimientos convencionales.
Para seguir en carrera las empresas apuestan a reducir la cadena de costos, es decir, despedir o promover el retiro voluntario personal, bajar salarios, eliminar conquistas laborales -beneficios no financieros: descansos, calidad de la alimentación, etc.), eliminar intermediarios, desarrollar y aplicar innovaciones tecnológicas, entre otras variables. También desde el sector corporativo presionan para que los favorezcan con ‘políticas de incentivo’ como subsidios, ventajas impositivas, y precios internos superiores a la cotización internacional. De esta manera se transfieren los costos financieros -además de los sociales y ambientales- a los usuarios, que pagan la energía y combustible más caros, como ocurre en Argentina. Por otra parte hay que tomar en cuenta que países como Ecuador y Venezuela han tomado préstamos de China respaldados con su crudo, lo que también define la marcha sostenida tanto sobre la Amazonía como sobre la Faja del Orinoco. En el caso de la República Bolivariana de Venezuela, son más de U$D 46.000 millones en créditos.
 
Las fronteras extremas de América Latina
Si bien desde principios de la década y hasta entrado 2014 la mayoría de los países de la región, con más o menos intensidad y convicción, tenían a los hidrocarburos de lutitas y al fracking en sus agendas, esto no se ha plasmado en grandes avances en territorio. A nivel regional el fenómeno del shale sólo ha tenido impacto masivo, o relativamente masivo, en Argentina con Vaca Muerta, mientras que en México, el otro país estrella, ha sido menor, y en Colombia hay un firme interés de las autoridades en avanzar en esa dirección. Sin embargo, tampoco significa que haya desaparecido el interés por las formaciones compactas, el desarrollo de campos de tight sands ha cobrado impulso tanto en Argentina, como en México y el extremo sur de Chile. Los costos de producción en arenas compactas son considerablemente menores que los del shale, lo que las vuelve particularmente atractivas para las empresas.
Por otra parte, una frontera que no cesa de ampliarse en la región es la off shore. Brasil desde el descubrimiento del presal, hace una década, apuesta fuertemente a su explotación, incluso las autoridades no le han dado mayor importancia a los bloques con potencial en crudo y gas de lutitas. Éstos tampoco despertaron el interés de las empresas en las últimas rondas de concesiones petroleras. La impetuosa convicción de avanzar hacia el mar emerge también en el conflicto que se suscitó en 2015, cuando el gobierno federal intentó flexibilizar los sistemas de licenciamiento ambiental para las explotaciones costa afuera, una reforma que fue resistida por los trabajadores de las agencias de control ambiental. Hay que tener en cuenta que en el caso del presal los hidrocarburos se alojan a una profundidad cercana a los 7.000 metros; allí se concentraría el 90 % de las reservas petrolíferas probadas y el 77 % de las gasíferas.
Por otra parte la francesa Total comenzó este año la perforación un pozo en la plataforma marítima uruguaya, a 200 kilómetros de la costa. Atravesará 3.400 metros de “columna de agua” y otros 3.000 bajo el lecho oceánico en busca de hidrocarburos. Un proyecto extremo que marca un hito en la región, en un país que carece de antecedentes de explotación de hidrocarburos. También Colombia avanza sobre yacimientos en aguas profundas del Mar Caribe, al igual que Nicaragua y Honduras. Chile, por su parte, a raíz de perforaciones exitosas realizadas por la estatal ENAP, apunta a consolidar sus desarrollos offshore en el Estrecho de Magallanes, al igual que ampliar las explotaciones de bloques de tight gas en la isla de Tierra del Fuego.
 
En tanto los crudos pesados y extra pesados son centrales en países de la región como Venezuela, con la Faja del Orinoco, y Colombia, en la región de los llanos. Por otra parte, más allá de las características de los hidrocarburos y de las formaciones que los contienen, tanto la Amazonía como el Chaco Sudamericano constituyen la nueva frontera por excelencia para Bolivia, Colombia, Ecuador, Paraguay y Perú, avances que se concretan, en muchos casos, sobre territorios de pueblos indígenas, comunidades campesinas y áreas naturales protegidas.
Detrás de los discursos de salvación o abundancia con que son promocionados los diferentes proyectos de energía extrema en nuestros países, están las otras realidades arriba mencionadas. Con estas líneas damos apertura a una serie de artículos sobre el carácter extremo no sólo de los proyectos energéticos sino también de las infraestructuras y finanzas que demanda la reproducción del capitalismo globalizado.
 
Este artículo es parte del proyecto Aportes para la crítica y acción contra las energías extremas en América Latina, de OPSur-Oilwatch Latinoamérica, y cuenta con el apoyo de Global Greengrants Fund.
Artículos relacionados

Leer más...

III. Ecocidios-genocidios por tecnologías extremas como la geoingeniería e ingeniería genética.

Caos climático, capitalismo y geoingeniería

16 de octubre de 2018

 

"Por ello y coincidiendo con el informe del IPCC, 110 organizaciones internacionales y nacionales y seis premios nobel alternativos publicaron un Manifiesto contra la geoingeniería, en el que grandes redes, como Amigos de la Tierra Internacional, Vía Campesina, Red Indígena Ambiental, Alianza de Justicia Climática y Marcha Mundial de Mujeres, exigen un alto a la geoingeniería y a los experimentos propuestos".

Se acaba de hacer público un nuevo informe del Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC, referencia científica de Naciones Unidas en el tema) que alerta sobre la necesidad urgente de cambios y reducciones drásticas de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) para detener el calentamiento global y que no sobrepase 1.5º C respecto de niveles preindustriales. El informe es una advertencia importante e insoslayable en cuanto a la gravedad del cambio climático y las reducciones que son necesarias. Ya con el aumento de 1º C sufrimos extremos climáticos devastadores en muchas regiones del mundo. Cada décima de grado implica nuevos riesgos, amenazando de extinción ecosistemas enteros.
El IPCC señala claramente las causas del cambio climático a escala global: la emisión de GEI debido principalmente a que energía, industria y agricultura industrial se basan en combustibles fósiles: petróleo, gas y carbón.
Sin embargo, el informe falla en las propuestas sobre los caminos a tomar, ya que no cuestiona el statu quo económico ni la inequidad global sobre quienes han provocado y deben hacer inmediatamente una fuerte reducción de emisiones. Por evitar cuestionar los temas de fondo, incluye en sus propuestas tecnologías de alto riesgo, como las de geoingeniería, que no son ninguna solución e incluso podrían empeorar el desequilibrio climático.
Se evidencia así la relación entre la geoingeniería y la preservación del capitalismo: para poder seguir con el modelo de desarrollo y producción industrial que ha provocado el desastre climático, se plantea usar tecnologías de alto riesgo para que algunos puedan sobrevivir conservando sus privilegios, aunque implique toda una serie de nuevas amenazas ambientales y sociales para millones de otras personas.
Por ello y coincidiendo con el informe del IPCC, 110 organizaciones internacionales y nacionales y seis premios nobel alternativos publicaron un Manifiesto contra la geoingeniería, en el que grandes redes, como Amigos de la Tierra Internacional, Vía Campesina, Red Indígena Ambiental, Alianza de Justicia Climática y Marcha Mundial de Mujeres, exigen un alto a la geoingeniería y a los experimentos propuestos, varios de ellos sobre territorios indígenas, tanto por los impactos en la biodiversidad, las comunidades y pueblos, como por la desviación que significa de la atención hacia soluciones verdaderas. (https://tinyurl.com/yakb6ghb)
Pese a que hay tecnologías de geoingeniería contempladas en tres de los cuatro escenarios planteados por el IPCC, el panel también reconoce en su primer escenario que es posible limitar la temperatura sin usar esas tecnologías, que existen otras vías, como proteger y restaurar ecosistemas naturales y realizar cambios en la agricultura y otros sectores, que evitan emisiones y pueden absorber y retener los gases de efecto invernadero. En ese escenario ­­–el único justo– el IPCC plantea la necesidad de reducir las emisiones de Co2 en 45 por ciento hasta 2030.
Esta cifra parece alta, pero hay que recordar que solamente 10 países, con Estados Unidos a la cabeza, son los responsables históricos de dos tercios de los gases emitidos y que actualmente 10 naciones son responsables de más de 70 por ciento de las emisiones, entre las cuales se mantienen Estados Unidos y las que integran la Unión Europea. Esos 10 países emiten dos veces más GEI que la totalidad de los otros 175.
Es una imagen clara de injusticia climática global, pero es preciso agregar también la inequidad dentro de los países. Según Kevin Anderson, experto en cambio climático de la Universidad de Manchester, 50 por ciento de las emisiones de carbono provienen de las actividades del 10 por ciento más rico de la población mundial, y si consideramos el 70 por ciento de las emisiones son provocadas por solamente 20 por ciento de la población. Anderson explica que si se estableciera un límite a la huella de carbono (consumo y producción) de 10 por ciento de los individuos que son los mayores emisores, para que ésta sea equivalente a la huella de carbono de un ciudadano europeo medio (considerablemente alta para la gran mayoría de países), las emisiones globales de carbono se reducirían en un tercio en uno o dos años. (https://tinyurl.com/yalat5wg)
En lugar de analizar ese tipo de propuestas, el IPCC plantea el concepto falto de lógica de emisiones negativas. Significa que se pueden seguir emitiendo gases si se contrarrestan con tecnologías de geoingeniería, entre las que incluye bioenergía con captura y almacenamiento de carbono, captura directa de aire, cambio de la química de los oceános y otras, aunque reconoce que no está probada su viabilidad económica, técnica ni ecológica y que tendrían fuertes impactos negativos sobre la biodiversidad y seguridad alimentaria, entre otros.
Varios factores, como el hecho de que el IPCC tiene representantes de empresas petroleras entre los autores del informe, explican esta enorme contradicción entre alertar sobre la realidad climática e incluir propuestas que la empeorarán.
Las organizaciones que firman el Manifiesto contra la geoingeniería seguirán en el camino de la resistencia y las alternativas reales.

Fuente: http://www.biodiversidadla.org/Recomendamos/Caos-climatico-capitalismo-y-geoingenieria

Leer más...

II. Ecocidios-genocidios por tecnologías extremas como la geoingeniería e ingeniería genética.

La industrialización de la Bioeconomía plantea riesgos

para el clima, el medio ambiente y 

las personas

1 de noviembre de 2018

 A las organizaciones que aquí se suscriben les preocupa que la ampliación del uso de la bioenergía y otros bio-productos de vida corta (la llamada bioeconomía) tengan un impacto perjudicial sobre el clima, los derechos humanos, la protección de la naturaleza y sobre la transición a un sistema energético bajo en carbono. Rechazamos la Plataforma Biofuture y otros desarrollos similares."
Grupos de la sociedad civil rechazan el impacto de un crecimiento exponencial de la Bioeconomía
En los últimos años, en nombre del cambio climático, los gobiernos han apoyado la sustitución de combustibles fósiles por biomasa para producir energía. También se esta considerando cada vez mas a menudo apoyar otros productos hechos con biomateriales, a lo cual se ha puesto de moda llamarlo 'bioeconomía’.
Un ejemplo de esto es la Plataforma Biofuture, una iniciativa propuesta por el gobierno brasileño y puesta en marcha en el 2016 con el apoyo de 20 países. Sin embargo, si se mira mas de cerca, esta Plataforma demuestra que la bioeconomía es simplemente una tapadera para un aumento significativo de la bioenergía, que junto con otros 'productos biológicos' de corta duración, cuentan con unas credenciales climáticas tan malas para el clima como las de la bioenergía. [1] La Unión Europea y varios países (que hasta ahora no se han suscrito a la Plataforma Biofuture) también están desarrollando 'estrategias de bioeconomía' con propósitos similares. [2]

A las organizaciones que aquí se suscriben les preocupa que la ampliación del uso de la bioenergía y otros bio-productos de vida corta (la llamada bioeconomía) tengan un impacto perjudicial sobre el clima, los derechos humanos, la protección de la naturaleza y sobre la transición a un sistema energético bajo en carbono. Rechazamos la Plataforma Biofuture y otros desarrollos similares por las siguientes razones:

1. Malo para el clima:
Para cumplir con el objetivo del Acuerdo de París de mantener el aumento de la temperatura global por debajo de 1.5 grados, debemos disminuir rápidamente las emisiones, así como incrementar la cantidad de carbono que puede ser eliminado por los bosques, pastizales y suelos. Contrario a esto, la Plataforma Biofuture aboga por la transición de los sectores energético, del transporte y la industria hacia la bioenergía y los biomateriales. Esto hace caso omiso a la ciencia (la quema de biomasa para producir energía genera tantas emisiones como la quema de carbón [3]), y además la producción y consumo de biocombustibles, bioplásticos y otros biomateriales reduce la tierra disponible para cultivos, causa deforestación, así como otras conversiones en el uso de las tierras y libera óxido nitroso.

Para mitigar los peores efectos del cambio climático, necesitamos que los gobiernos, las ONG, los académicos y el sector privado trabajen juntos para reducir el consumo excesivo de energía y descarbonizar los sectores energético, de transporte y la industria, en vez de permitir que los ricos continúen consumiendo en exceso mientras se hace una transición a otro recurso que es también intensivo en carbono.

2. Malo para los derechos humanos:
Una bioeconomía industrial aumentaría la demanda de tierras para el cultivo de biomasa. Esto causaría mas deforestación y otros cambios en el uso de la tierra a una escala que tendría impactos devastadores sobre las personas. Un estudio conservador sobre el potencial de biomasa global [4] encontró que para que la bioenergía proporcione un cinco por ciento del consumo de energía global, requeriría la conversión de un área de tierra más grande que la India (386 millones de hectáreas). La bioeconomía que Plataforma Biofuture plantea necesitaría aún más cantidad de tierras para convertirla en bioproductos. La suposición subyacente es que la mayor parte de la tierra necesaria para convertir la economía de combustibles fósiles a la bioeconomía sería provista por el Sur global. Pero la creciente demanda de biocombustibles y biomasa para calor y electricidad, ya ha llevado al acaparamiento de tierras a gran escala y al desahucio de aldeas enteras, así como a una reducción en el acceso a tierras de cultivo, bosques y recursos hídricos [5]. El aumento de la demanda empeorará esos impactos, especialmente cuando los bosques sean reemplazados por plantaciones, aumentando la intoxicación por plaguicidas y las violaciones de los derechos laborales, y reduciendo el agua limpia y la soberanía alimentaria. Además, el procesamiento y la quema de biomasa para energía libera una variedad de emisiones tóxicas, lo cual plantea riesgos adicionales para la salud.

3. Malo para la naturaleza y la biodiversidad:
Estamos en medio de una crisis de biodiversidad que empeorará con las propuestas de la Plataforma Biofuture de aumentar la demanda de tierras, agua y bosques. La demanda de aceite de palma y soja ya están acelerando la destrucción de los bosques en muchos países y la intensificación de la agricultura (más productos químicos, menos tierras en barbecho) en Europa y América del Norte está acelerando la perdida de insectos y aves. [6] La demanda de bioenergía ya ha llevado a la tala indiscriminada de bosques altamente biodiversos en el sur de los Estados Unidos, [7] los Estados Bálticos [8] y en otros lugares, y a medida que avanzan las plantaciones de monocultivos, la agrobiodiversidad se reduce y la naturaleza sufre. Las plantaciones para bioplásticos y otros biomateriales empeorarán estos problemas. Necesitamos reducir la demanda de madera y cultivos, no aumentarla. También existe la suposición de que la producción de bioproductos dependerá en gran medida del uso de cultivos genéticamente modificados, árboles y microbios, los cuales presentan riesgos graves para el medio ambiente y la salud humana.

4. Malo para una transición justa para dejar la economía de combustibles fósiles:
La visión de la Plataforma Biofuture desvía la atención y los recursos de soluciones reales y probadas al cambio climático, afianzando injusticias energéticas, sociales y económicas en el mundo. Esta Plataforma promovería el seguir aumentando los subsidios para la bioenergía a expensas de la energía renovable genuinamente baja en carbono, como la eólica y la solar, que deben ampliarse de inmediato. “La bioenergía Moderna” (biocombustibles y biomasa para calor y electricidad) que la Plataforma Biofuture promueve se utiliza sobre todo en el Norte global por las industrias que requieren insumos elevamos de energía, las cuales deberían centrarse en reducir ese consumo. La bioenergía les da una vía de escape para no tener que lidiar con su consumo derrochador.

Los grupos signatarios piden a los 20 países y a las organizaciones multilaterales que son firmantes de la Plataforma Biofuture que no apoyen ni la bioenergía ni otros bioproductos de corta duración. Llamamos a otros gobiernos a abstenerse de apoyar la Plataforma y sus demandas. Hacemos un llamado para que los gobiernos propongan respuestas significativas y equitativas a la crisis climática, que respeten los derechos humanos, se centren en tecnologías probadas bajas en carbono, reduzcan el consumo excesivo y el desperdicio, y protejan los bosques y otros ecosistemas.
Notas(...)
Fuente: http://www.biodiversidadla.org/Campanas-y-Acciones/La-industrializacion-de-la-Bioeconomia-plantea-riesgos-para-el-clima-el-medio-ambiente-y-las-personas2

Leer más...

I. Ecocidios-genocidios por tecnologías extremas como la geoingeniería e ingeniería genética.

¿Cuántas carreteras y aeropuertos más podemos construir mientras el planeta se colapsa?: 

Vandana Shiva

 

29 de octubre de 2018

"Entre más se mida el desarrollo de una sociedad por el dinero y la velocidad, más profunda será la soledad interior. Tenemos que cuestionar esta condición humana que clama por más vuelos y más aeropuertos, porque la Tierra tiene límites (no hay nada como el crecimiento ilimitado, siempre ocurre a expensas de alguien más) y este crecimiento no está beneficiando ni siquiera a quienes usan los aviones."

Vanadana Shiva es autora, científica, activista y madre, como se describe en su página electrónica. Se inició en el ambientalismo con el movimiento eco-feminista Chipko, “Abrazadoras de árboles”, que evitaron importantes deforestaciones en Uttar Pradesh a inicios de los setentas. Como física, su especialidad son las variables ocultas de la teoría cuántica. Está involucrada en la defensa de la agricultura campesina en todo el mundo y en la crítica de tecnologías extremas que son fuente de negocio y no resuelven el fondo de los problemas climáticos, de hambre y pobreza. Vino a la Feria Internacional del Libro del Zócalo para dar una conferencia sobre los Derechos de la Tierra.

Por Verónica Villa

¿De qué hablamos cuando decimos que no se respetan los derechos de la Madre Tierra?
Hay que entender que los derechos de la Madre Tierra nos son abstractos, porque la Tierra no es abstracta. Es el fundamento de nuestra existencia y somos parte de ella. Las violaciones a los derechos de la Tierra comienzan principalmente al negar que está viva, y se originan con la Revolución Industrial y las revoluciones científicas que simplemente declararon con un plumazo que la naturaleza es una colección de partículas inertes y materias primas para ser explotadas, esa es la primera violación. Una vez que la declararon muerta, comienza a explotarse en formas que destruyen totalmente sus sistemas de reconstitución, renovación y sostenibilidad.
Yo me inicié a principios de los setenta, con el movimiento Chipko, en el que mujeres de mi región salieron a defender los bosques que nos protegen, que nos dan suelo, agua, y aire puro; y era la época en que la llamada “forestería científica” miraba los bosques como minas de tablones para ser extraídos, y las mujeres, que encabezan la subsistencia de los pueblos de los bosques, cambiaron ese paradigma.
En cada uno de los temas en los que he estado involucrada desde entonces el fondo es extraerle a la Tierra la riqueza de tal forma que los ecosistemas quedan destruidos. La sobre-explotación de los bosques deja inundaciones y sequías; la sobre-explotación de la fertilidad trae la desertificación, que es lo que provoca la agricultura industrial; la sobre-explotación de los combustibles fósiles, que la Tierra resguardó en sus entrañas, está destruyendo el ciclo del carbono y del nitrógeno y nos deja con el caos climático.
Así que cada aspecto de la crisis ecológica es resultado de algún tipo de extracción, y es una actitud que no conoce límites, porque hay tal reverencia a las herramientas y a las ganancias que a cualquiera que le demos una herramienta de pronto ya tiene todo el poder para destruir y enriquecerse con ello. En las manos de los poderosos, las herramientas y el desarrollo técnico sirven para destruir. Rompen los suelos, mutilan las comunidades, destruyen todo lo que los pueblos tienen, y eso hace que las violaciones a la Tierra se conviertan en violaciones a los derechos de la gente. No es casual que la mayoría de los asesinatos de activistas en el último año sean de defensores de la Tierra y los territorios. Esos activistas son vistos como una enorme amenaza al imperio económico basado en la explotación sin límites de la naturaleza, explotación que requiere destruir al mismo tiempo los derechos de la gente.
¿Cómo se utilizan las tecnologías extremas para agredir a la Tierra y a los pueblos, como en el caso de las manipulaciones del clima o los cultivos transgénicos?
Tanto las manipulaciones del clima, —lo que llamamos geoingeniería— como la ingeniería genética extrema, que manipula el genoma de las especies, vienen de una actitud arrogante. Quienes las desarrollan se sienten amos de la Tierra, que tienen todo bajo control, pese a que cada ejemplo previo de esta ciencia arrogante no ha dado los resultados que se esperaban: la Revolución Verde no funcionó, dejó a mi país en la ruina; los transgénicos, en vez de controlar las plagas, han creado súper malezas y súper pestes. La supuesta efectividad de estas tecnologías ha resultado en su contrario, de modo que con la edición genómica y las manipulaciones de geoingeniería no solo habrá fallas sino que sobrevendrán nuevos problemas. Hay científicos que ya reconocen que por cada manipulación en el nivel del genoma hay unos mil quinientos efectos no buscados.
Por años fui atacada por Monsanto, por denunciar lo que le hizo el algodón transgénico a mi país, India, incluyendo los suicidios en el cinturón algodonero. La variedad de algodón transgénico “BT”, junto con el cobro ilegal de regalías, las imprecisiones tecnológicas, la información falsa dada a los agricultores acerca de las condiciones necesarias para que el cultivo funcionara; todo el paquete de mentiras puso a los agricultores en crisis, y la crisis se forjó en torno a las mentiras sobre un cultivo “científico”, el algodón BT.
Fui atacada por mi lado activista, pero ahora hay científicos que están demostrando que la edición genómica y su nuevo producto, los impulsores genético(1), no son predecibles, que la ciencia que los sustenta no es definitiva y que tienen altísimos riesgos. ¿Quién está haciendo estas críticas? científicos puros, y también están siendo atacados.
El primer informe público sobre los impulsores genéticos fue de la DARPA, la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados de Defensa, del ejército de Estados Unidos, que se dedica a desarrollar tecnologías para usos hostiles. Así que no estamos solamente ante una actitud reduccionista de la ciencia y la tecnología, sino ante una actitud militar. Es la misma mentalidad de exterminio que creó las armas de guerra química que luego se transformarían en insumos para la agricultura industrial. De cierta forma estamos regresando a los campos de concentración de Hitler, donde se programaba el exterminio. El informe de la DARPA plantea usar impulsores genéticos para terminar con el amaranto, considerado una maleza en los monocultivos de maíz de Estados Unidos.
Ahora, cuando hablamos de geoingeniería, tenemos que pensar de qué se trata el cambio climático. Es la alteración de los sistemas climáticos resultado de una contaminación extrema. ¿Qué hace la geoingeniería? Seguir el mismo camino de ignorancia, actuar sin conocer la complejidad de los sistemas planetarios, y pensar que se puede provocar un enfriamiento con aerosoles en los cielos, o vertiendo hierro en los océanos, especulando que la flora marina atrapará la contaminación y la arrastrará al fondo del mar; o los intentos inverosímiles por rebotar la luz del sol de vuelta a la estratósfera.
Hay varias razones por las que esto es un equívoco. No se reconoce la fragilidad en que se encuentran los complejos sistemas de la Tierra. El cambio climático se debe a la industria de los combustibles fósiles y a la industria agroquímica, (una cantidad enorme de los gases con efecto de invernadero están relacionados con la agricultura industrial), y en este contexto, elegir conscientemente el camino de incidir en los sistemas planetarios no es buena ciencia, es llana irresponsabilidad. La geoingeniería se trata de violentar sistemas que tendrán impactos en otros sistemas vitales, sin forma alguna de controlar las consecuencias o de señalar responsables, y eso en sí mismo es una violación a los derechos de la Tierra y los derechos humanos. Que se hayan desarrollado tecnologías que pueden salirse de control no significa que no podamos asignarle responsabilidad a quienes lo hicieron.
Por siglos nos han dicho que los campesinos y los pueblos indígenas desaparecerán. Sin embargo, hay procesos de recampesinización, de retorno a la tierra y lucha por derechos indígenas que contradicen todas las predicciones. ¿Cómo lo ves en el mundo?
Hay una disputa entre dos visiones del mundo: de un lado, la de los millonarios, las corporaciones, que aseguran que el futuro de la agricultura será sin campesinos. Tractores sin conductor, drones que supervisan, nuevas semillas transgénicas, a las que podrán agregarse cantidades cada vez mayores de “aditivos” (herbicidas, plaguicidas, fertilizantes); o lo que se conoce como agricultura digital. Estas son las visiones de quienes condujeron y se beneficiaron con la Revolución Verde. Básicamente, la Revolución Verde se inventó para vender agrotóxicos. Los cultivos se volvieron los cargadores de los agrotóxicos, fueron el pretexto para la venta de fertilizantes y más. En India intentaron venderlos sin semillas para pero no pudieron, entonces se pusieron a inventar las semillas híbridas que aguantaran dosis más grandes de herbicidas y plaguicidas, lo que llamo el “coctel de veneno” en el libro La violencia de la Revolución Verde. Este coctel de veneno condujo directamente a la segunda Revolución Verde, la de los cultivos transgénicos, y con esa misma lógica se está construyendo la visión de una agricultura sin campesinos. Y sus patrones esperan que el mundo se cruce de manos y lo acepte.
En el otro lado, somos testigos de una profunda conciencia de que necesitamos más gente en los territorios. Necesitamos un regreso a la tierra. En 1993, antes de la firma del GATT, organizamos una gran movilización internacional campesina en Brasil, un océano 500 mil campesinos, y con varios compañeros tuvimos una discusión fascinante sobre porqué al poder le preocupan los campesinos. Y dijimos, porque las comunidades campesinas resuelven su existencia independientemente, tal vez sean los últimos que hagan eso, en su labor con la tierra. Todos los demás tienen que vender o comprar algo para obtener algo. Los campesinos, si no han sido arrinconados por la agricultura industrial, son independientes, y el poder tiene miedo de esa libertad.
En India hasta hace poco teníamos el 70% de población en la tierra, a pesar de que gobierno tras gobierno han insistido en que debemos ser como Estados Unidos, con únicamente el 2% de la gente en el campo. El punto es que no hay lugar para ir, están aún en el campo, aunque la agricultura es cada vez menos viable por las perversiones de la economía globalizada. En Navdanya, nuestra organización, hay cada vez más personas que llegan de trabajos bien pagados, gente que viene de los bancos, de la industria, o la academia; quieren aprender a sembrar, así que no se trata solamente de que los campesinos han persistido a lo largo del tiempo, sino que cada vez hay más gente que quiere campesinizarse. Sabemos con certeza que en Europa y Norteamérica el creciente movimiento de agricultura orgánica lo encabezan mujeres que no eran campesinas, que han decidido que cuidar la Tierra y producir buena comida es el papel más importante que pueden tener en sus vidas.
Los campesinos que luchan contra el nuevo aeropuerto en México estuvieron aquí conmigo en la Feria del libro. Trini me regaló un pañuelo. La vez anterior que visité México ellos me llevaron a sus tierras. Y como física tengo una pregunta muy simple: ¿cuántas carreteras y aeropuertos más podemos construir, cuántos autos y camiones más vamos a poner en esas carreteras, cuántos aviones más pueden volar, mientras el planeta se colapsa por la contaminación de los motores? Y una de las absurdas soluciones que proponen para resolver esto es convertir los cultivos en combustibles, para alimentar a los motores de una manera “verde”, entonces ¿cuánta más hambre se creará? Creo que es extremadamente importante en este momento en que la humanidad está al filo del precipicio no seguir el camino que lleva a que los ricos sean más ricos. La velocidad ha servido para alienar a la gente. Quienes pueden, corren de aquí para allá, vuelan, buscando algo que pueden tener en sus hogares: una vida buena cuidando la Tierra y sus comunidades, volviéndose creativos.
Entre más se mida el desarrollo de una sociedad por el dinero y la velocidad, más profunda será la soledad interior. Tenemos que cuestionar esta condición humana que clama por más vuelos y más aeropuertos, porque la Tierra tiene límites (no hay nada como el crecimiento ilimitado, siempre ocurre a expensas de alguien más) y este crecimiento no está beneficiando ni siquiera a quienes usan los aviones. Yo nací en Dehra Dun, en un valle a orillas del Ganges, y absurdamente, ahora hay 12 vuelos diarios para quienes visitan los campos de meditación y yoga. Es urgente que evaluemos en qué punto nos encontramos como humanidad y como ciudadanos de la Tierra, y no usar medidas externas para saber quiénes somos.
27 de octubre, 2018
Nota
1) Impulsor genético se llama a una nueva herramienta de manipulación del genoma que puede usarse para engañar las leyes de la herencia e imponer un rasgo negativo a toda la descendencia de una especie. Con impulsores genéticos, es posible “programar” la extinción de toda una población o especie. Ver Los impulsores genéticos y el fin de la naturaleza:http://www.etcgroup.org/...

Fuente: http://www.biodiversidadla.org/Documentos/Cuantas-carreteras-y-aeropuertos-mas-podemos-construir-mientras-el-planeta-se-colapsa-Vandana-Shiva#155700

Leer más...

Blogs amigos